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Recorremos la Toscana en 8 imágenes

Jaime García Prado

“Viajar a la Toscana evoca al arte por antonomasia de ciudades como Florencia o Siena pero alejadas de los grandes focos se encuentra otra Toscana más íntima y pintoresca que rebosa también de un excelente patrimonio no tan conocido como el de sus ilustres metrópolis”.

Esa “otra Toscana” a la que se refiere Maximiliano Barrios, diseñador de nuestra ruta, es la de los pueblos que se asoman entre las colinas de los valles vitivinícolas del Orcia y el Chianti, y donde, precisamente, han puesto el foco nuestros amigos viajeros en su recorrido del pasado 1 al 6 de octubre.

Por eso, hemos decidido hacer un repaso a uno de nuestros últimos viajes a través de las fotografías que nos ha facilitado nuestra compañera Paula Álvarez-Santullano. “No están todas las que son, pero sí son todas las que están” y creemos que serán de gran utilidad para hacerte una idea de cómo fue nuestro recorrido. ¿Nos acompañas?

 

Florencia, la cuna del Renacimiento

Cualquier viaje a la Toscana toma como punto de partida Florencia, capital de la región. Fue aquí, en la ciudad de los Médici, donde surgió a mediados del siglo XIV el Renacimiento, para expandirse posteriormente por el resto de ciudades italianas. Una de las vistas más célebres de la ciudad es esta, desde la Piazzale Michelangelo, en la que se puede observar la espectacular belleza de su centro histórico, dominado por la cúpula de Santa Maria del Fiore.

 

San Gimignano, la Manhattan medieval

Una de las cosas que más atrae a los visitantes a San Gimignano son las 14 torres medievales que aún se conservan allí.  Estas fueron hechas, junto con otras 58 hoy desaparecidas, como una forma en que las familias adineradas mostraban su poder y riqueza, compitiendo entre sí. Se puede decir que por aquel entonces San Gimignano era “la Manhattan de su tiempo”. En esta imagen podemos ver a nuestro grupo de viajeros en la Piazza della Cisterna, una de las más importantes de la ciudad, que en la Edad Media se usaba como mercado y escenario para fiestas y torneos.

 

Volterra, entre romanos y vampiros

Volterra es un lugar imprescindible para conocer en profundidad la Toscana. Se trata de una localidad con importantes restos etruscos, romanos y medievales, y sin duda uno de los lugares más interesantes de la región. No solo por inspirar a la autora de las novelas de Crepúsculo, Stephenie Meyer, que sitúa aquí a su grupo de vampiros adolescentes; sino por el importante legado histórico y artístico que ha dejado hasta nuestros días. En la imagen, una viajera observa desde lo altos de sus murallas los restos de las termas y  del teatro romano de la localidad.

 

Siena, congelada en la Edad Media

El centro histórico de Siena fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Mundial en 1995, al considerar que es la encarnación de una ciudad medieval. Y es que ha sabido conservar a lo largo de los años su apariencia románica y gótica, adquirida entre los siglos XI y XV. Entre sus monumentos principales destacan la Torre de Mangia y la catedral de Santa Maria Assunta, que dominan el centro; pero también el Palazzo Pubblico, actual ayuntamiento, y el antiguo hospital de Santa Maria della Scala.

 

Montepulciano, monumentalismo clasicista

La conocida comuna de Montepulciano vivió su época de esplendor durante el Renacimiento, estilo del que han perdurado hasta nuestros días una amplia representación de palacios. Sin embargo, uno de sus edificios más representativos se encuentra extramuros: la iglesia de San Biagio. En la imagen de arriba, Maxi Barrios explica esta obra proyectada por Antonio de Sangallo el Viejo y que sigue la vertiente clasicista y monumental de Bramante. Destaca su opulento interior, coronado por una enorme cúpula y revestido de mármol travertino.

 

Montalcino, escapada de enoturismo 

La panorámica sobre la campiña toscana es especialmente bella desde este pueblo medieval fortificado en el siglo XIII que encierra lugares como la Torre de San Giovanni o la Capilla del Castillo, y que sobre todo es famoso por el vino Brunello di Montalcino, considerado uno de los mejores del mundo. Sin duda, un enclave sensacional para que nuestro grupo de amigos viajeros hiciese una parada en una bodega, con su correspondiente cata de vinos y degustación de la gastronomía local.

 

Sant’Antimo, el mejor románico toscano 

A unos 1o kilómetros de Montalcino se encuentra la Abadía de Sant’Antimo, un monasterio situado en un aislado valle bajo el pueblo de Castelnuovo dell’Abate. Es uno de los edificios más importantes del románico toscano. Cuenta la tradición que Carlomagno fundó aquí el monasterio en la segunda mitad del siglo VIII, sin embargo, el grueso del edificio actual se levantó en el siglo XII. En su interior destacan varios ejemplos de decoración medieval, como capiteles figurativos, un interesante Crucificado o una Madonna con el Niño, de intensa policromía.

 

Pienza, la ciudad ideal

Con poco más de 2000 habitantes, Pienza es la “ciudad renacentista ideal” creada por el Papa Pío II, uno de sus hijos más ilustre. En 1996 fue elegida Patrimonio Mundial por la UNESCO gracias a que sigue siendo un ejemplo llegado hasta nuestros días de los cánones urbanísticos del Renacimiento en cuanto a la organización racional del espacio y a la perspectiva de las plazas y los palacios del siglo XVI. Un ejemplo de éstos es el Palazzo Piccolomini, edificio de estilo florentino que aparece en la fotografía y que comparte ubicación con el Duomo de la ciudad.

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