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Nuestro compañero Jaime García también ha realizado un viaje de inspección por Gran Moravia, un destino que, como él mismo nos ha contado, «no es un decorado para turistas: es la verdadera Europa Central». Del 4 al 11 de septiembre nos sumergiremos en un itinerario repleto de historia, tradiciones y patrimonio.

Un viaje por la República Checa y Eslovaquia —con un pequeño salto a Polonia— para comprender cómo un pasado medieval breve, pero decisivo, marcó el destino de toda la región. Un patrimonio tan variado como discreto, que habla —sin artificios— de una historia inmensa.

Si te interesa la Europa más auténtica, este es tu viaje. A continuación te dejamos algunas de las fotografías de su «Álbum Viajero».

 

La ciudad de Bratislava se extiende a orillas del río Danubio, uno de los grandes ríos de Europa, y está presidida por el Castillo de Bratislava, símbolo de la capital eslovaca.

El Castillo de Nitra es uno de los castillos más antiguos e importantes de Eslovaquia. Se alza sobre una colina que domina la ciudad de Nitra y ha sido un centro político, militar y religioso desde la Alta Edad Media. Su origen se remonta al siglo IX, cuando Nitra era la capital del Principado de Nitra, integrado posteriormente en la Gran Moravia, uno de los primeros estados eslavos. En la imagen, el interior de la Catedral de San Emeramo.

El Castillo de Trenčín es una de las fortalezas medievales más importantes y mejor conservadas de Eslovaquia. Se alza sobre un promontorio rocoso que domina la ciudad de Trenčín y el valle del río Váh.

La iglesia redonda de Cieszyn es la Rotonda de San Nicolás (Rotunda św. Mikołaja). Es uno de los monumentos románicos más antiguos y mejor conservados de Polonia, construida entre finales del siglo XI y principios del XII. Se encuentra en la Colina del Castillo de Cieszyn, único vestigio importante del antiguo castillo de los duques de Cieszyn.

Puerta de la Browar Zamkowy Cieszyn (Cervecería del Castillo de Cieszyn). Se considera la cervecería en funcionamiento continuo más antigua de Polonia. Sus orígenes se remontan a un pequeño obrador del castillo en el siglo XVII, aunque el edificio actual fue construido en 1846 por el archiduque Carlos Luis de Habsburgo.

El Bolt Tower Café, una de las atracciones más singulares del complejo industrial de Dolní Vítkovice. Desde allí se disfruta de una espectacular vista panorámica de la ciudad de Ostrava y de todo el conjunto industrial, hoy declarado patrimonio cultural nacional.

Centro histórico de Ostrava. La plaza principal del centro histórico de Ostrava es la Plaza Masaryk (Masarykovo náměstí).

Las Cuevas de Aragonito de Zbrašov (Zbrašovské aragonitové jeskyně) son una de las cuevas más singulares de Europa y las únicas de su tipo abiertas al público en la República Checa.

Catedral de San Wenceslao. Olomouc. Fundada en el siglo XII y reconstruida en estilo neogótico a finales del siglo XIX, destaca por su torre sur de 100,65 metros, la segunda más alta de la República Checa.

Centro histórico de Olomouc. Dolní náměstí (Plaza Baja).

El Palacio Arzobispal de Kroměříž fue residencia de verano de los arzobispos de Olomouc y es uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca de Europa Central.

El Jardín de las Flores de Kroměříž (Květná zahrada) es una obra maestra del diseño barroco del siglo XVII. El palacio y el Jardín de las Flores forman un conjunto histórico excepcional y son una de las visitas imprescindibles de la región de Moravia

Centro de Brno

La estatua ecuestre de Jobst de Luxemburgo, conocida como «Odvaha» (Coraje). Brno. 

El «dragón de Brno». Antiguo Ayuntamiento. En la Edad Media, los habitantes de Brno nunca habían visto un cocodrilo y creyeron que era un dragón.

El Palacio de Lednice es uno de los palacios neogóticos más espectaculares de Europa Central y la antigua residencia de verano de la Casa de Liechtenstein.

El Salón de Vinos de la República Checa (Salon vín ČR) es la exposición permanente de los 100 mejores vinos de la República Checa, seleccionados cada año en el concurso nacional de vinos.

Nuestros hoteles en Bratislava y Ostrava

El plato nacional de Eslovaquia: Bryndzové halušky. Consiste en pequeños ñoquis de patata (halušky) cubiertos con bryndza, un queso cremoso elaborado con leche de oveja, y se sirven tradicionalmente con tocino ahumado crujiente y su grasa.

 

¿Te apetece sumarte a esta aventura por la historia de Centro Europa? Busca el itinerario Gran Moravia. Crisol eslavo de poder y fe, que tendrá lugar del 4 al 11 de septiembre de 2026 ¡«Descubre el patrimonio como nunca antes te lo habían enseñado»!

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