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Languedoc es el país de los trovadores que crearon el amor cortés, del románico excepcional, de escarpados paisajes coronados por castillos y fortalezas o de bosques en los que se esconden monasterios. Esta región del sureste de Francia encarna la Edad Media en estado puro, con ciudades o aldeas amuralladas, con sus apacibles calles de regusto antiguo, sitios tranquilos que, sin embargo, aparecen siempre en los libros de historia y arte. Es el país de los cátaros, pero también canal de peregrinos que se dirigían a Compostela y solar de nobles que acudieron repetidamente a las cruzadas. Languedoc respira Edad Media por todos sus poros y recorrer sus caminos es pasear por aquellos siglos.
Partiendo de Perpignan y avanzando entre roquedos y barrancos, al abrigo de espesos robledales, podremos disfrutar de recoletos monasterios como Sant Miquel de Cuixà o Saint-Gilhem-le-Dèsert, o de grandes abadías como Fontfroide, la espectacular Moissac, o la mundialmente conocida de Saint-Sernin de Toulouse, lugar de referencia para los peregrinos jacobeos y para los estudiosos del arte románico. Recorreremos las calles y los adarves de la ciudadela de Carcasona, o ascenderemos por las callejas de pueblos apartados, como Bruniquel o Najac, para visitar olvidados castillos o para contemplar las casas burguesas de Cordes-sur-Ciel, de familias enriquecida con el comercio del tinte de pastel. En nuestro recorrido exploraremos los rincones de Albi, la capital de los albigenses o cátaros, los llamados a sí mismos “puros” y que acabaron extinguidos por la intransigencia y la hoguera. Disfrutaremos de Rocamadour durante la noche vacía de turistas o nos deleitaremos del apacible paseo por las calles empedradas de Conques, admirando su abadía, desentrañando las claves apocalípticas de su renombrado tímpano y asombrándonos ante su tesoro, testimonio de cuando la fe movía montañas.
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Jaime Nuño
Historiador y arqueólogo / Director del Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real
María Heredia
Lda. en Bellas Artes y Restauradora de bienes culturales / Directora de Cultur Viajes
Del 7 al 14 de mayo (8 días / 7 noches)
Madrid.
Hasta 15 personas: 3.830 € p/p Habitación doble
De 16 a 25 personas: 3.580 € p/p Habitación doble
510 € Suplemento habitación individual
Descuento de 50€ para Amigos del Patrimonio y clientes de Cultur Viajes (si ya has viajado con nosotros este año).
» Salida de Madrid en tren desde Madrid a las 13:25h dirección Perpignan. La primera visita de la tarde es al Casco Histórico de Perpignan, a treinta kilómetros de la frontera con España. Una ciudad que llega a convertirse en la Edad Media, en la capital del condado de Rosellón. Su edad dorada estaría enmarcada entre los siglos XIII y XIV, época en la que se desarrollan los proyectos más importantes de la ciudad por los que se pasea a lo largo de la tarde, como la Catedral de San Juan Bautista, con su característico remate de hierro forjado de estilo provenzal. La siguiente parada es el famoso Catillet, emblema de la ciudad por ser prisión del estado y una espectacular puerta fortificada. Cena.
» Salida hacia el pueblo de Castell, para comenzar la mañana con la excepcional Abadía de San Martín de Canigó, la cual llegó a ser uno de los principales monasterios de la región por la inversión que los nobles hicieron en ella, propiciando así un gran crecimiento. Tras la comida se realiza un pequeño trayecto hasta llegar a Sant Michel de Cuxa a los pies del Canigó en la comuna de Codalet, su iglesia es uno de los exponentes del arte prerrománico. Y sin duda los 63 capiteles de su claustro son una joya del siglo XII. Tras la visita se pone rumbo a Carcassonne, dónde se pernocta. Cena.
» El día comienza con un agradable paseo hasta la Ciudad Medieval de Carcassonne, dónde se inicia una visita al Castillo Comtal, la fortaleza enmarcada dentro de la ciudad y protegida por el recinto amurallado, por el cual continúa la visita a través de su camino de ronda para deambular a través de sus almenas y merlones. Tras reponer fuerzas en el almuerzo y después de un ameno trayecto en autocar, se llega a Toulouse donde se finaliza la tarde con la visita a la Basílica de Saint Sernin, una antigua abadía benedictina enmarcada en la ruta de peregrinación a Santiago, dónde es imposible no fijarse en su espectacular torre campanario del S.XIII.
» De Toulouse, se llega a Moissac para comenzar las visita con la Abadía de Saint Pierre de la que destaca su extraordinaria decoración escultórica medieval, será uno de los centros más importantes del sureste de Francia con un claustro que combina el románico y el gótico de una manera exquisita. Tras una breve ruta en autocar después de comer, se llega a Bruniquel para visitar su castillo sobre el acantilado que ve pasar el río Aveyron, es una fortaleza cargada de historia que según la leyenda se remonta al siglo VI. Se finalizan las visitas del día con un paseo por la villa medieval de Cordes sur Ciel considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia. De ahí se parte a Albi, lugar de pernocta.
» Comenzando en Albi, se visita la Colegiata y claustro de Saint Salvy, la que fue la primera sede episcopal de la ciudad en el siglo V. La confluencia de estilos por el paso del tiempo de manera activa es evidente, además de ser una de las iglesias románicas más amplias de la región. Antes de abandonar la ciudad también se visita su catedral en pleno corazón del barrio antiguo, datada en el siglo XIII derrocha poderío con su aspecto fortificado. Tras el almuerzo ya en Najac se visita su castillo, antigua fortaleza real construida en el siglo XIII con la idea de impresionar a aquellos que la contemplaran. Se finaliza el día con la espectacular vista del Puente Valentré en Cahors. Se pernocta en Rocamadour. Cena.
» Ya en Rocamadour tras un breve paseo se comienza el día con la visita al Santuario de Notre Dame de Rocamadour el principal edificio religioso de la ciudad. Lugar predilecto de peregrinación por la imagen de la Virgen Negra, talla del siglo XII. Además de encontrar en el exterior la que se dice que podría ser la misma Durandal, espada del héroe Roldán. Una vez en Conques y tras la comida, se visita la Iglesia Abacial de Sainte-Foy, situada también en zona de peregrinación a Santiago cuenta con una joya única, su tímpano, en el que se representa el juicio final con una calidad excepcional. Se finaliza el día llegando el siguiente lugar de pernocta Rodez.
»De Rodez, se pone rumbo a Saint-Guilhem-le-Désert para conocer su Abadía, otra etapa ineludible del Camino de Santiago en el que los peregrinos veneraban un trozo del Lignum Crucis. Será un monasterio de gran importancia que sufrirá reformas en diversas épocas y que lo dotan de más de un estilo. Aunque el original sería el románico del siglo XI. Tras el almuerzo se visita la Abadía de Fontfroide en Narbona, fundada como benedictina a finales del siglo XI pasaría a ser posteriormente cisterciense. Es un conjunto arquitectónico monumental y de gran relevancia, destacando su magnífica sala capitular. No se acaba la tarde sin apreciar su magnífica rosaleda de más de 2500 rosales. Cena de despedida
» Salida en tren desde Narbona hasta Madrid
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FIN DEL VIAJE.