Lola Rebollo, una de nuestras viajeras habituales, nos vuelve a deleitar con una nueva #CrónicaViajera. En este caso nos cuenta su experiencia en el itinerario Estambul. El bullicioso umbral entre Europa y Asia. Este viaje, enmarcado en nuestro ciclo de la Ruta de la Seda, fue el pistoletazo de salida de la temporada 2026 de Cultur Viajes. ¿Se os ocurre una mejor forma de empezar?
Estambul. El bullicioso umbral entre Europa y Asia.
Este ha sido el nombre elegido por CULTUR VIAJES, para la escapada a la ciudad que suponía el fin, o el inicio, de la conocida como RUTA DE LA SEDA.
En esta ocasión hemos viajado bajo la supervisión organizativa de Jaime García y la información histórica de Jaime Nuño.
Al centrarse exclusivamente en la ciudad de Estambul ha resultado muy cómodo, sin desplazamientos ni maletas que trasladar de un sitio a otro.

Estambul nombre actual de la antigua Constantinopla, fundada por Constantino el Grande en el siglo IV, es una ciudad a caballo entre Europa y Asia, si bien lo más importante, desde un punto de vista histórico- cultural, está en Europa, la parte asiática en realidad son antiguas ciudades que se han integrado en Estambul, con sus propias historias y evoluciones.
Fue capital del Imperio Romano desde Constantino y hasta la caída del Imperio Romano de Oriente en 1453. La mayoría de los grandes monumentos son de esa época romano- bizantina y tras su caída en poder del Imperio Otomano florecieron las mezquitas y desaparecieron gran parte de las iglesias cristianas anteriores.
En la actualidad hay iglesias de otras confesiones, de hecho en el centro, en pleno barrio de Pera, se encuentra la iglesia de San Antonio de Padua, perteneciente a los Franciscanos y en Calcedonia encontramos otra iglesia Católico- latina, dedicada a San Miguel Arcángel.
Visitamos los más destacados monumentos de la ciudad: El gran bazar el palacio de Tokpaki, las mezquitas Azul y la de Solimán, la espectacular Santa Sofía, San Salvador de Chora, el Hipódromo y la Cisterna. Aparte de la excursión por el Bósforo y la visita a los barrios asiáticos.
Para no extenderme demasiado voy a tratar de comprimir mis impresiones, que han sido muchas y variadas.

Nuestro viaje empezó en el GRAN BAZAR, que, además estaba muy cerca del hotel. Yo visité Estambul hace más de treinta años y el gran bazar ya no es el bullicioso centro de gente, compras y movimiento que recordaba, lo he encontrado convertido en una atracción turística, con cantidad de tiendas, joyerías: ¡pero cuánto oro hay en el mundo! Por kilos se vendía, pañuelos, bolsos, pero he echado en falta el ambiente popular, lo cual es un poco el devenir de las ciudades muy turísticas.
Nada que ver con BAZAR EGIPCIO, o de las ESPECIAS, qué si es frecuentado por los estambulitas, lleno de tiendas de especias que le dotan de ese colorido tan típico de esta cultura.

El Palacio de TOKPAKI, sigue siendo un lugar de cuento, fue el centro del poder de los sultanes y del imperio Otomano durante trescientos años y es una borrachera de salas, salones, jardines………. Hoy en día las estancias son museos donde admirar joyas, cerámica, vestidos y la llamada sala de las RELIQUIAS que, entre otras cosas, conserva una magnífica colección de Coranes.
Después de pasear por sus jardines y con los ojos llenos de cosas bellas, nos dirigimos a la CISTERNA- BASÍLICA, así llamada por su estructura, pues nunca fue basílica, está llena de columnas recogidas de edificios arruinados, cada una, literalmente de su padre y de su madre, pero es espectacular y si bien se concibió para nutrir de agua al palacio, hablamos de Constantino, fue ampliada por Justiniano y no ha dejado de prestar servicio hasta el siglo XX. Hoy en día también se utiliza para actividades culturales: exposiciones o conciertos.

SANTA SOFÍA fue la mayor iglesia de la cristiandad desde su construcción por Constantino y posterior ampliación por Justiniano. Yo la conocí como museo y conservaba sus mosaicos y decoración cristiana, pero ahora ha vuelto a ser mezquita y los mosaicos están tapados, salvo cuatro muestras y además llena de andamios, por dentro y por fuera, en fin, como si no supieran que hacer con ella.
Pero para compensar su situación hay que ir, y fuimos a SAN SALVADOR DE CHORA, una iglesia llena de mosaicos que ilustran escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento y un PANTOCRÁTOR, que es modelo seguido por la iconografía cristiana en su representación.

La MEZQUITA AZUL, se llama así por el reflejo del sol en los azulejos de Iznik que recubren el interior y la de SOLIMÁN es una auténtica ciudad, la más grande de las mezquitas y cuenta con tiendas, cementerio, biblioteca y grandes extensiones de terreno. El día que la visitamos, en pleno Ramadán, se celebraba una fiesta para los niños, así que había un gran ambiente.

El HIPÓDROMO, o lo que queda de él, en la actualidad es un paseo, un parque junto a la mezquita Azul, se conserva parte del antiguo hipódromo, algo menos de la mitad, con columnas y obeliscos. En Roma fue centro deportivo y político, las facciones se enfrentaban con gran violencia.

Todo esto se encuentra en la antigua Constantinopla, pero pasando el CUERNO DE ORO, se llega al barrio de Pera, donde se ubica la famosa TORRE GÁLATA, recuerdo de cuando los comerciantes genoveses y venecianos. Creció extramuros de la ciudad y conserva su sabor europeo.
El crucero por el BÓSFORO es algo que no puede faltar en toda visita a Estambul que se precie, une los mares de Mármara y Negro y tiene mucho tráfico. Los días que estuvimos hizo frío y, sobre todo, soplaba un viento polar que congelaba las ideas, pero el viaje se disfrutó, la monumentalidad de la orilla europea y la tranquilidad de la izquierda, jalonada por una serie de casas de madera muy bonitas y en medio se encuentra la TORRE DE LA DONCELLA, en la actualidad una parada con cafetería y museo, no se tiene muy claro su origen, pero se sabe que fue faro.

Desde el autocar recorrimos las MURALLAS BIZANTINAS, que están en reconstrucción y recuperación. La ciudad estaba completamente fortificada y era casi inexpugnable.
La ciudad como tal es caótica, mucha gente en todas partes y también, muchos gatos, por todas partes: gatos, de todos los tamaños y colores, están protegidos y les dejan comida, bebida y hasta casetas con mantas. Se sientan en los bancos, en las sillas de las terrazas y en general, son antipáticos, lo cual es lógico pues son animales callejeros y, por tanto, desconfiados.
Ha sido un viaje muy completo, breve, pues la mayoría de las visitas se merecían una estancia superior, pero tenemos el tiempo que tenemos, por cierto, muy bien aprovechado, en eso el amigo Jaime Nuño es especialista, sabe llenar la visita con información muy interesante. Estuvimos acompañados por una guía local muy bien informada y que sabía explicarse con fluidez.
En fin, ya para terminar, otra interesante experiencia de CULTUR que continua fiel a sus orígenes y manteniendo un alto nivel en todos los sentidos: hoteles, restaurantes, autocares y, por supuesto, guías acompañantes.

Y termino con un agradecimiento especial para los compañeros de viaje, el encantador grupo de personas que ayudan a que la experiencia sea todavía mejor y con los que esperamos coincidir en un futuro próximo.
Hasta muy pronto CULTUR y amigos.
Las fotos del artículo las ha sacado durante el viaje nuestro guía Jaime Nuño.
