Polonia es un destino conocido, pero aún guarda una parte desconocida. La Segunda Guerra Mundial dejó profundas huellas en el corazón del país, y esas cicatrices siguen siendo visibles hoy en día. Esto ha llevado a muchos a centrarse en su historia más reciente al visitar Polonia. Sin embargo, en este viaje nos adentraremos en su fascinante etapa medieval, explorando restos románicos y auténticas joyas góticas, así como en su rico patrimonio industrial. También entenderemos el desarrollo de su historia a través de sus castillos y palacios. Llegaremos a tiempos más modernos visitando las grandes ciudades de Varsovia y Cracovia, que, después de sufrir devastadores bombardeos durante la guerra, han resurgido de sus cenizas y se han convertido en lugares inolvidables. ¿Quieres saber más? Hoy es el turno de las «5 razones para no perderte nuestro viaje a Polonia».
1. Disfrutarás de muchos lugares Patrimonio de la Humanidad

En nuestro viaje, recorreremos gran parte de los monumentos de Polonia declarados Patrimonio de la Humanidad. Es el caso de las Minas de Sal de Wieliczka -explicadas más adelante- y de la Iglesia de la Paz en Świdnica, uno de los templos de madera más grandes de Europa y un excelente ejemplo de barroco luterano. También de los cascos históricos de Toruń, Varsovia y Cracovia. Sin ir más lejos, este último fue uno de los primeros lugares del mundo en ser incluidos en la lista de la UNESCO (1978). Allí se encuentran el Castillo de Wawel, la Plaza del Mercado (foto) y uno de los complejos universitarios más antiguos de Europa: la Universidad Jaguelónica.
2. Te sorprenderás viendo Breslavia desde el agua

Ver Breslavia (Wrocław) desde el agua es una forma diferente —y muy recomendable— de descubrir la ciudad. Un paseo en barco por los canales del río Oder (Odra) permite apreciar su arquitectura desde otra perspectiva, navegando entre islas, puentes históricos y edificios que se reflejan en el agua. La ciudad, conocida como la “Venecia polaca”, cuenta con más de 100 puentes y pasarelas que conectan sus doce islas urbanas. Durante el recorrido, se pueden ver lugares emblemáticos como la Catedral de San Juan Bautista, el barrio de Ostrów Tumski o la moderna fachada del Centro del Centenario. Una forma relajada y panorámica de explorar uno de los destinos más singulares del país.
3. Descubrirás vestigios del desconocido románico polaco

Aunque no suele estar en el radar de muchos viajeros, Polonia conserva ejemplos muy valiosos de arquitectura románica. Algunos de ellos se encuentran en localidades poco conocidas, lo que los convierte en visitas especialmente interesantes para quienes buscan una mirada diferente sobre el patrimonio del país. Uno de los mejores ejemplos del románico en Polonia es la Iglesia de la Colegiata de Santa María y San Alejo de Tum (foto). Construida en el siglo XII, destaca por su solidez estructural y el uso del ladrillo como material principal. Su portal, de diseño elegante, es uno de los elementos más representativos de la arquitectura de la época.
Un poco más al sur, Strzelno guarda dos tesoros que rara vez figuran en las guías turísticas, pero que merecen toda nuestra atención. Por un lado, la Iglesia de la Trinidad y Santa María (siglo XIII), con una destacada fachada de ladrillo y un interior que conserva frescos medievales de gran valor artístico. A pocos metros se encuentra la Rotonda de San Prokop, una estructura circular única en la región, probablemente construida en el siglo XII. Se cree que pudo haber formado parte de un monasterio o haber funcionado como iglesia funeraria.
4. Te fascinarás con la Minas de Sal de Wieliczka

Visitar las Minas de Sal de Wieliczka es adentrarse en uno de los complejos subterráneos más sorprendentes de Europa. Con más de 700 años de historia, este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO representa uno de los ejemplos más destacados del patrimonio industrial minero de Polonia. Durante siglos, fue una de las minas de sal más productivas del continente, en funcionamiento continuo desde el siglo XIII hasta el XXI. Hoy se puede recorrer parte de sus más de 300 km de galerías, donde se conservan cámaras excavadas en sal, maquinaria original, esculturas talladas a mano y varias capillas subterráneas, siendo la más impresionante la Capilla de Santa Kinga, completamente decorada con sal, desde los altares hasta las lámparas. La visita combina historia, ingeniería, arte y tradición minera en un entorno único, a más de 100 metros bajo tierra.
5. Dormirás plácidamente en hoteles céntricos

Durante el viaje, te alojarás en hoteles de 4 y 5 estrellas ubicados en zonas céntricas, ideales para explorar a pie lo mejor de cada ciudad. En Varsovia, el Sofitel Victoria 5* se encuentra frente a la plaza Piłsudski y muy cerca del casco antiguo. En Toruń, el Hotel Bulwar 4* está junto al río Vístula y a pocos pasos del centro histórico. El NH Poznań 4* está en pleno centro, cerca de la Feria Internacional y de la Plaza del Mercado Viejo. En Wrocław, el Radisson Blu 5* se sitúa frente a la famosa Panorama de Racławice, en una zona tranquila pero muy bien conectada. Y en Cracovia, el Hotel Grand Ascot 4* (foto) se ubica a pocos minutos caminando de la Plaza del Mercado y del Castillo de Wawel. En definitiva, hoteles bien ubicados y cómodos para disfrutar cada ciudad desde adentro.
¿Con ganas de unirte a nuestra expedición polaca? ¡Date prisa porque el viaje está casi lleno y nos quedan pocas plazas! Apúntate ya a Polonia. Viaje por la historia de esta gran desconocida, del 3 al 10 de septiembre de 2025. ¡«Descubre el patrimonio como nunca antes te lo habían enseñado»!

